Ven a la cama

Ya hacia semanas del la fiesta que habíamos tenido en la caseta de la piscina, pero esa fiesta fue rápida y reprimida, alivio lo inaliviable, pero necesitaba mas. El verano seguía y Curro y yo seguíamos si tener un ratito para nosotros, hasta esa mañana. Era domingo y la noche antes se acordó ir a visitar a mi abuela, fuegos artificiales retumbaron en mi cabeza cuando escuche que mi hermana también iba, yo invente la escusa mas absurda para evitar ir y creía que no funcionaria hasta que escuche a mi madre decir “bueno cariño, te dejo algo de comer echo” mi corazón se acelero, note como mis mejillas se calentaban y mis manos comenzaban a sudaban.

Me levante de un salto esa mañana, antes que el sol mis ojos ya iluminaban mi cuarto, mi familia saldría temprano pero yo deseaba echarlos a todos desde hacia siglos, el camino era de dos horas, así que solo tendría que llamar para confirmar que estaban allí y tendría la soledad garantizada durante un buen rato, no sabia como matar el tiempo antes que el tiempo me matara a mi, había dedicado la mañana a prepararme para Curro, un repaso en la ducha había dejado todo mi cuerpo suave algo de crema y la cuchilla habían dejado cada rincón preparado, por arriba cubri mi cuerpo con una camiseta celida de colores que marcaba mi senos si mi mente fantaseaba, por abajo un fino culot de encajes rosa y unos pantalones cortos de una ceñida licra que cubrian poco mas que el culot.

Por fin retumbo el “Clau nos vamos” en la casa me apresure a bajar las escaleras y despedir a todos, mi madre cerro el afectuoso adios con un “te llamamos cuando llegemos” mis pensamientos ya buscaban la forma de maniatarme hasta esa llamada para no hacer nada, una llamada a mi amiga lucia me daría una hora de distracción, media hora ordenando mi armario que quedo igual, y la otra media comprobando que tuviese cobertura, hasta que el móvil canto como el mejor tenor, era Ana, y me daba el mensaje de mi madre, antes que a Ana escuchaba a mi madre diciéndole “dile que ya hemos llegado, y que coma” la llamada finalizo despidiéndome de mi abuela después de una promesa de que la siguiente iría a verla, solté el ya pesado teléfono, subí a mi habitación cerrando la puerta tras mi amante perruno, Curro ya me olfatea mientras me despojaba de todas mis prendas, ya desnuda al mundo busque los calcetines rosas tupidos que cubrían las zarpas delanteras de mi bestia de aspecto dulce y pelo canela.

De un salto subió a la cama, en la cual me movía yo de rodillas sobre ella, curro bailaba a mi al rededor saltando, agitado buscaba la la forma de hacerme suya, torpemente hasta que le di la espalda y el se abalanzo sobre mi esta vez por el lado correcto, su peso derribo mi delgado cuerpo como tantas veces lo hacia volcar, ya me tenia sus garras abrazaba mi cintura camufladas con mis calcetines, mis nalgas ya quedaban a la altura perfecta que también nos hacia conectar, empezó sus movimientos arrimando lo mas duro de el a lo mas tierno de mi, notaba como su aun fina verga buscaba el túnel del placer, tras breves intento fallidos toco diana y note como entraba hasta lo mas profundo de mi, la sensación me hizo cerrar mis piernas hasta que mis rodillas se besaran, tras un profundo gemido se volvieron a separar quedándome a la merced de Curro que al notar mi calor acelero el ritmo, pero estaba dispuesto a hacerme sufrir, en unos de sus va y ven me dejo vaciá, me dejo sin los mas preciado de el, otro gemido broto de mi garganta esta vez quejándome de es abandono repentino.

Curro se limpiaba de mi mientras mi cuerpo se balanceaba de alane a tras sin variar mi postura, mis piernas temblorosas, mi respiración agitada, los latidos de mi corazón retumbaban en la soleada habitación, mi cuerpo ardía, mi mano acariciaba mi empapada y ardiente vagina mientras que la otra aguantaba el peso de mi cuerpo, curro seguía lamiéndose lo que ya estaba guardado en su funda y mi cuerpo ansioso de tener a mi bestia dentro ardía.

Volví a elegirme quedando nuevamente de rodillas sobre aquellas blancas sabanas de niña inocente, curro quedaba a mi derecha y mi cintura se giro lo suficiente como para que mi mano llegara a aquella funda de pelos que guardaba tan preciado tesoro, mis dedos comenzaron a masajearlo, y no tardo en ver asomar la punta del rojo iceberg, Curro tampoco tardo en levantarse y volver a tumbarme como la había echo antes, mi voz entrecortada susurraba “vamos Curro, vamos” de nuevo comenzó sus movimientos, sus garras enfundadas volvían a tirar de mis caderas hacia el, pero antes de ni siquiera dar cerca se volvió a bajar, esta vez no fue un gemido, fue mas un grito de desesperación, ¿ya no te acuerdas como se hacia? Me pregunte, tal vez no le guste la cama, también pensé.

Me gire quedando sentada junto al agitado Curro, el tenia tantas ganas como yo, intente relajarme un poco y relajarlo a el, pero su hocico no dejaba de olfatear mi cuerpo buscando mi sabor, note su aliento en lo mas húmedo de mi, y eso me hizo descansar mi espalda sobre la cama, escuche el sonido que mis piernas hacían al deslizarse sobre las sabanas para abrirme a curro, una mano abrazaba mis pequeños pechos y la otra descansaba en la cabeza de Curro, el ya estaba bebiendo de su dueña, aunque faltaba poco para que el se hiciera mi dueño, notaba como su áspera lengua se deslizaba por mi, mis caderas se abalanzaban cuando sentía su lengua mojando lo mas mojado, me hizo estallar en mi pedazos, la mano que acariciaba mis pechos ahora solo apretaban uno de ellos dejando cinco uñas marcadas en el, la mano que acariciaba a curro lo apretaba contra mi, y mis piernas se cerraban en las mandíbulas de Curro.

Intente devolverle el favor y me incorpore lo mejor que pude, de nuevo, yo sentada y el a cuatro patas junto a mi, mi cabeza se colo bajo el y mis manos se movían hábilmente detrás de su funda para que asomara su verga, cuando broto mi boca se lanzo sobre ella, pero el quería otra cosa, de un salto me intento montar pero desde ese angulo solo me podría penetrar el codo, intente que mi boca llegara hasta ahí pero no fui capaz, se bajo y yo me puse a estilo perrita de nuevo mi codos apoyándose en la cama esperando que a la tercera fuera la vencida, Curro no tardo en encontrar el camino, no me dio tiempo a suplicar que no se bajara cuando note la embestida, volvió a arrancar otro gemido ronco que solo el era capaz de sacar de una chica dulce, mi manos se aferraron a las sabanas haciéndolas saltar de las sujeciones al colchón, sus embestidas eran frenéticas, mis gemidos intentaban seguir sus ritmo y mi respiración apenas me mantenía con vida.

“No te salgas, Currito, NO te sagas cariño” acertaba a pensar mientras notaba a la bestia creciendo en mi, llegando a mis entrañas llegando a donde hace daño pero el placer lo aguanta, una mano se deslizo bajo mi pecho hasta llegar a mi vagina, rebozaba placer, y el néctar que curro ya había empezado a inyectar en mi buscaba la luz entre los va y ven de Curro, su nudo aun estaba creciendo y estaba indeciso si quedarse fuera o dentro, mis dedos le ayudaron a decidirse dos de ellos empujaron por detrás de su nudo haciéndolo entrar, y sus patas delantera tiraron hacia el con mas fuerza, sin duda el también quería quedarse dentro.

El temblor de mis piernas aumento, mi pecho bajo hasta quedar en la cama mientras mis rodillas aun dejaba alto lo que Curro estaba llenando, sus embestidas se relajaron y ya empezaba a sentir lo que tanto echaba de menos, su enorme verga llenando lo mas profundo de mi, palpitando en mi interior, y mi vagina exprimiendo la ultima gota, mis gemidos volvieron a ser suaves y dulces camuflados con mi respiración agitada el aire resonaba en el colchón al salir de mi boca ahora algo mas entornada, mis parpados también se relajaron y ya no apretaban mis ojos con tanta fuerza, incluso poco a poco se atrevieron a abrirse.

Hay estaba en una cama encharcada de placer, mi cuerpo empapado en sudor que curro había echo brotar, mis pechos despegaron de la cama con unos pezones duros y asomados al mundo, a través de ellos vi mis muslos empapados de la bestia, de lo que había salido de mi huyendo de mi lleno coño, estaba estallando en otro orgasmo cuando me vi reflejada en el cristal del tocador, me quede paralizada, me veía a mi misma la que dicen tener cara de princesa, que en ese momento nada debía tener con las princesas de disney, mis cejas presionaba mis brillantes ojos entreabiertos, mis blancos dientes mordía mi labio inferior sin ser cociente de ello hasta que me vi, mis blancas mejillas estaba de un rosado intenso, mis cabellos rubios se repartían por mi cuello impregnado del sudor de mi cuello calentado por el aliento de Curro también exhausto, curro se volteo sobre mi y quedamos culo con culo, esto hizo culminar mi orgasmo deje de ver el espejo para verlo todo blanco, y a continuación todo negro, mis ojos se habían vuelto a cerrar, de nuevo escuchabas mi gemidos mientras mi cabeza se derrumbo sobre uno de mis brazos, el otro se estiro hasta llegar a una de las patas traseras de curro agarrándolo con fuerza a la vez que entre gemidos hacia sonar un intenso -suuuuuuuuuuu, el tiraba intentando salir de mi, sentía su pene girando en mi, acomodándose en mi interior despues de su cambio de postura, no paso mucho hasta que el inmenso ploffff lleno la habitación, otro quejido mio broto de lo mas profundo de mi interior, mi vagina intento cerrarse para guardar todo lo que había dejado curro en su interior pero no fue capaz.

La cama ya estaba empapada de los dos así que tampoco tenia sentido guardar aquello por mas tiempo, relaje mi cuerpo seguía de la misma postura en la que curro me había destrozado, y solo tuve que apretar levemente unos pocos de mis músculos para empezar a oír como salia aire de mi que balbuceaba en la entrada de mi vagina hasta que llego la inmensa catarata que curro me había entregado, lo vi salir entre mis piernas y oía como caía en la ya no tan blanca sabana, descanse y tras un profundo suspiro volví a apretar, esta vez salio menos cantidad y con menos fuerza, ese ultimo chorro se deslizaba por mis piernas y plano vientre, no pude mas y derrumbe mi cuerpo sobre un costado, quede extasiada en la cama encharcada mientras contemplaba a curro como se limpiaba su herramienta de placer, una vez mas me preguntaba como era posible que albergara todo aquello en mi interior y siguiera viva, pero la verdad es que no estaba tan viva.

Abrí la ventana que escondía mis gemidos de niña mala y ya abría podido entrar fuego que me parecería fresco, la habitación olía a pecado que tanto me gustaba cometer, la sabanas estaban encharcadas de placer, mi cuerpo sucio y pegajoso, fui directa a la ducha donde volví a convertirme en la princesa de mis padres, la dulce niña que estaría unos días con la vagina dolorida pero habiendo sentido el placer mas intenso que podía sentir.

Muchas gracias por los comentarios y valoraciones, besosss 🙂

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